El Día del árbol es un recordatorio de la importancia de proteger las superficies arboladas.
Se celebra el 21 de marzo, esto es, el primer día de primavera en el hemisferio norte y el primer día de otoño en el hemisferio sur.
Como en muchos países el Día del árbol se utiliza para plantar árboles y dado que esta fecha no es siempre propicia para que los árboles arraiguen, en ocasiones se eligen otras fechas más cercanas al invierno.
El Día Mundial de Árbol, también llamado Día Forestal Mundial, fue, en principio, una recomendación del Congreso Forestal Mundial que se celebró en Roma en 1969. Esta recomendación fue aceptada por la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en 1971.
Los árboles regulan la temperatura, purifican el aire, contribuyen a regular las lluvias, protegen el suelo y albergan ecosistemas, sin olvidar su peso económico. Por ello, esta fiesta es el reconocimiento a los múltiples servicios que presta el árbol a la vida y a la actividad humana, además del puesto simbólico que ocupa en numerosas culturas tradicionales.
